viernes, 14 de agosto de 2009

9 de Julio de 2009. Frankfurt-Praga

El día de hoy ha sido una auténtica aventura. A las 00:55 de la madrugada del 8 al 9 teníamos que coger el tren a Praga, desde la estación de Frankfurt (Main) Süd. Antes de llegar descubrimos un bar con cocktails a 3 euros y decidimos tomar uno. Entonces unos alemanes muy inteligentes de unos 40 años hicieron su gran aparición y empezaron a jugar con una estufa de gas exterior. Abrieron el gas y a todos nos empezó a dar un poco de miedo , porque pretendían encender la estufa con vela para que todos saltásemos por los aires.

Una vez en la estación esperamos a que llegase el tren rodeados de japoneses y al entrar en el tren descubrimos que unas simpáticas personas ocupaban nuestros asientos.

Acudimos al revisor, el cual nos dijo que había un problema: que nuestros billetes estaban reservados para el día anterior. Nuestra amiga la china inepta nos había reservado mal. Nos salvó que el revisor era un buen hombre con muchos hijos como nosotros y nos dejó su cuarto para dormir. Aún así éramos cuatro personas en un cuartito de una persona, y aunque yo soy la más grandota, era un poco imposible dormir. A partir de Dresden, el señor revisor simpático nos dejó un cuarto de camitas que se había liberado. Fue acostarnos y caer en coma.



A las 10:35 AM hemos llegado a Praga y nos hemos dirigido al Albergue, que me encanta. ME ENCANTA. Es un antiguo polideportivo regentado por un hippie. Dormimos en el polideportivo, las duchas son los vestuarios. Todo está reciclado y decorado de colores. Ponen música en una radio. Es genial.

Después de ducharnos, vestirnos, etc nos hemos ido a ver el puente de Carlos V, muy bonito, con muchos artistas, músicos, etc. También hemos ido al barrio judío y hemos visto el cementerio y cuatro sinagogas, así como una estatua de Frank Kafka.

Nos hemos dedicado a pasear y sin quererlo hemos acabado en la Plaza de la Ciudad Vieja, con la iglesia de Lyn y el ayuntamiento con su reloj astrológico.

Cuando caminábamos buscando un sitio para cenar, ha empezado a diluviar como el último día. Nos hemos resguardado en el portal de una casa durante más de media hora. En realidad nos seguíamos mojando pero menos y un señor ha pasado con cinco paraguas diferentes, creo que para demostrarnos su capacidad para tener paraguas. Nos hemos metido en un Restaurante muy bonito, con velitas y peces en una gran pecera (con los que, como no, me he puesto a halar y uno me ha entendido, voy mejorando en mi idima marino checo). He cenado ensalada de tomate y mozarella más una botella de agua mineral por 3 euros. Luego nos hemos venido al albergue para limpiar la ropa, se me da genial fregar a mano, sí, sí, sí.

Ahora estoy esperando que Pablo libere el ordenador con el que tenemos acceso a internet en el albergue para poder escribir a mis allegados.

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