Luego hemos ido a dar un paseo por la zona comercial. Las tiendas eran las mismas que en España (H&M, Zara, New Yorker...) pero como María estaba un poco mala de la garganta, hemos ido a ver si encontrábamos un pañuelo barato para que se lo pusiera alrededor del cuello. No lo hemos encontrado, pero lo que sí hemos visto es a un señor con un cucurucho gigante de patatas fritas, a lo que María y yo no hemos podido resistirnos. No es que se lo hayamos robado al señor, sino que hemos comprado uno. Estaban riquísimas. Tan sólo eran las 12:30, pero ya teníamos hambre.
Como llovía a ratos, nos hemos metido en un centro comercial, descubriendo que tenía un ático gigante dónde se podía ver toda la ciudad. Nos hemos tirado al suelo a jugar a las cartas hasta que ha escampado y nos hemos subido a disfrutar de las vistas.
Finalmente hemos acabado en un McDonalds jugando a las cartas y bebiendo coca-colas&fantas de 1 euro. Después de todo, ya habíamos visto toda la ciudad, estábamos cansados y estaba lloviendo. En el juego nos hemos apostado que quien perdiese llegando a 500 puntos se encargaría de comprar la cena. Yo ya no podía más, por lo que me he dejado perder (muahaha) y he sido yo la que ha comprado la cena.
Básicamente hemos descansado para tener fuerzas para mañana ir a Praga. Ahora estamos en el Albergue haciendo tiempo para ir a la Estación y coger el tren.
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