miércoles, 5 de agosto de 2009

7 de Julio de 2009. Frankfurt II día.

Esta mañana María y yo nos hemos despertado a las siete y media, posiblemente porque todas nuestras compañeras de habitación se han ido despertando poco a poco. Nos hemos bajado a desayunar (no había ni una fruta) y hemos ido a ducharnos. Era aún demasiado pronto (hemos quedado con Pablo y Carlos a las 10:30) y tras desayunar, ducharnos y vestirnos con tranquilidad, cuando salíamos del albergue aún eran las 9:10, asi que hemos decidido ir en busca de algún supermercado para comprar agua mineral y algo de fruta.

Después de recorrernos prácticamente todo Frankfurt (bueno, todo el centro), hemos encontrado tres supermercados seguidos (muy típico).

Mientras tanto, hemos hecho un estudio sociológico:
- Son miopes (hay muchas ópticas).
- Son hipocondríacos (hay una farmacia en cada esquina).
- Comen mucho pan.
- Les encantan los zapatos.

Finalmente hemos conseguido nuestro objetivo (un supermercado, fruta y agua mineral) y hemos ido a por Pablito y Carlos a la plaza del ayuntamiento (Römerberg) dónde también había unas casas de colores muy bonitas (Orzeile). Hemos dado una vuelta y hemos llegado al jardin arqueológico (un campamento romano con termas y una residencia real). Lo hemos visto desde arriba. Por esa misma zona también nos hemos encontrado con unos edificios llamados Saalgasse, muy originales, uno de ellos con un Unicornio y un Dragón.

Entones ha empezado a diluviar y un hombre se ha reído de nosotros. Hemos optado por meternos en la Catedral Impersial, dónde había un órgano bastante impresionante. También había unas lápidas con calaveras muy siniestras y unas cabezas de armaduras un tanto simpáticas.

Cuando ha dejado de llover, hemos decidido seguir recorriendo la ciudad. Al llegar las doce, hemos pasado por un supermercado para comprar comida y nos hemos pasado por el Albergue para hacer el Check In de nuestra nueva habitación para cuatro personas (la cual es enorme). Tenemos cuatro literas, dos armarios y un séquito de adolescentes que corretean de lado a lado de los pasillos. Hemos hecho la comida, y de vuelta a la calle.

Por la mañana, mientras María y yo nos aventurábamos en busca de un supermercado, habíamos descubierto un cementerio judío, por lo que antes de nada se lo hemos enseñado a Carlos y Pablo . Era precioso, estaba compuesto por una fosa común y una serie de plaquitas con nombres de cada uno de los judíos de Frankfurt que murieron en la II Guerra Mundial.


Hemos seguido con nuestro paseo, llegando a la plaza de Haupfbacher, donde había una Iglesia Protestante y cómo ha vuelto la lluvia, nos hemos atrevido a entrar en la Iglesia. A la salida (cuando ya no llovía) había un homenaje a Michael Jackson por su reciente fallecimiento, lleno de florecitas, velitas y "horteraditas".

En nuestro paseo hemos encontrado un edificio muy bonito convertido en cafetería que hemos descubierto que era un antiguo edificio de la guardia. También había una torre perteneciente a la ciudad imperial (del año 1400, aproximadamente, antiguamente había como 60 torres) que también había sido convertido en cafetería. Muchas cafeterías. Café.

Hemos comido tirados por el suelo y hemos ido hacia el paseo de Goethe, la plaza de Goethe, la casa dónde nació Goethe... Y la vieja ópera.

Una vez allí nos habíamos dado cuenta de que prácticamente habíamos visto toda la ciudad, por lo que hemos paseado por unos parquecitos que llevaban hasta el Banco Central Europeo (donde me he tirado al suelo para hacerle unas fotos a Pablo, según él, para su CV).


Estos parques tan bonitos prácticamente conectaban la Ópera con el Río... ¡Tenían conejitos! Me he tirado al suelo (de nuevo) y el más pequeñín ha comido de la mano... ¡Increíble!




Hemos segudo caminando, a partir de ahora, nuestra actividad favorita, y tras comprar la cena, hemos ido al albergue con la intención de dejar todo en la habitación. Hemos mirado cómo podíamos ir a Praga y descubierto que debíamos reservar para poder viajar de noche, así que hemos ido a la Estación Sur, que estaba al lado del albergue. De allí saldremos mañana, y allí nos hemos encontrado con una encargada de los Tickets incompetente, que no sabía inglés y que tardaba eones en atender a cada persona. No me extraña que cada persona que estaba allí era para protestar por algo.

De ahí nos hemos ido a tomar una Sidra típica alemana en Sachsenhausen, el barrio de nuestro albergue. El lugar elegido era muy bonito, con un patio interior con enredaderas entrecruzadas por el techo. Se llama Klaane-sachsenhauser. El hombre que nos ha atendido era simpatiquísimo. Nos hemos puesto a jugar a las cartas y cada vez que pasaba a nuestro lado hacía alguna onomatopeya. Cuando he ido a pagar, se ha reído al recibirme con 8 euros en la mano (es que tenía mucho trabajo y jamás venia a cobrarnos). Debemos añadirle que el hombre llevaba un mullet descomunal, lo que le hacía más añorable.


Estábamos muy cansados, asi que finalmente nos fuimos al albergue a descansar.

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