Hoy ha sido un día tranquilo.
Nos despertamos (así como un extraño japonés que nos tocó en la habitación, nos gustaba más la australiana) y fuimos al Schonnbrum, que sí que es impresionante, con sus parques, fuentes, zoo, teatro de marionetas... María se tomó unas patatas fritas y yo un helado de un señor muy majo con gorro gigante (no es que le robase su helado al señor, es que el señor vendía helados).
Tras la laaaarga vuelta al albergue caminando (no nos colamos elegantemente en ningún sitio), hicimos la comida, comimos y nos tiramos en la sala de la Televisión a ver programas estúpidos de la MTV, mientras hacíamos tiempo para coger el tren en el que estamos ahora... ¡rumbo a Munich!
martes, 25 de agosto de 2009
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